
En
la psicología de los colores están basadas ciertas relaciones de estos con formas geométricas y símbolos, y también la representación Heráldica.
Los colores cálidos se consideran como estimulantes, alegres y hasta excitantes y los fríos como tranquilos, sedantes y en algunos casos deprimentes.
El amarillo es el color que se relaciona con el sol y significa luz radiante, alegría y estímulo.
El rojo esta relacionado con el fuego y sugiere calor y excitación.
El azul, color del cielo y el agua es serenidad, infinito y frialdad.
El naranja, mezcla de amarillo y rojo, tiene las cualidades de estos, aunque en menor grado.
El verde, color de los prados húmedos, es fresco, tranquilo y reconfortante.
El violeta es madurez, y en un matiz claro expresa delicadeza.
En estos seis colores básicos se comprenden toda la enorme variedad de matices que pueden ser obtenidos por las mezclas entre ellos y también por la de cada uno con blanco y negro; cada una de estas variaciones participa del carácter los colores de que proceden, aunque con predominio de aquel que intervenga en mayor proporción.
El blanco es pureza y candor ; el negro, tristeza y duelo; el gris, resignación; el pardo; madurez; el oro, riqueza y opulencia; y la plata, nobleza y distinción.
Como ya dijimos, los colores que tienen una mayor potencia de
excitación, son
rojo,
rojo-naranja y
naranja, los
más tranquilos, los
azules y
azules verdes o
violáceos. Un
azul turquesa es algo
más inquieto que un
azul ultramar, por la intervención en el primero del amarillo y en el segundo del azul, que lo hace derivar al violeta.
Los colores
más sedantes y
confortables en decoración son los
verdes,
azules claros y
violetas claros,
los matices crema ,
marfil,
beige,
gamuza, y otros de
cualidad cálida, son
alegres, y tienen cierta
acción estimulante,
pero tanto unos como otros , deben ser usados en áreas amplias y adecuadamente.
Los colores a
plena saturación son usados muy pocas veces en superficies de gran tamaño; los
rojos,
naranjas,
amarillos,
azules y otros
colores vivos en toda su pureza no lo presenta nunca la naturaleza en amplias extensiones, sino como acentos o pequeñas áreas de animación.
Los colores expresan estados anímicos y emociones de muy concreta significación psíquica, también ejercen acción fisiológica. Podremos informarnos más acerca de estas propiedades más adelante, cuando tratemos como tema la
cromoterapia.
El rojo significa sangre, fuego, pasión, violencia, actividad, impulso y acción y es el color del movimiento y la vitalidad; aumenta la tensión muscular, activa la respiración, estimula la presión arterial y es el más adecuado para personas retraídas, de vida interior, y con reflejos lentos.
El naranja es entusiasmo, ardor, incandescencia, euforia y actúa para facilitar la digestión; mezclado con blanco constituye una rosa carne que tiene una calidad muy sensual.
El amarillo es sol, poder, arrogancia, alegría, buen humor y voluntad; se le considera como estimulante de los centros nerviosos.
El verde es reposo, esperanza, primavera, juventud y por ser el color de la naturaleza sugiere aire libre y frescor; este color libera al espíritu y equilibra las sensaciones.
Azul se lo asocia con los
introvertidos o personalidades reconcentradas o de vida interior y esta vinculado con la
circunspección,
la inteligencia y las
emociones profundas. Es el color del
infinito,
de los sueños y de
lo maravilloso, y simboliza la
sabiduría,
fidelidad,
verdad eterna e
inmortalidad. También significa
descanso,
lasitud. Mezclado con blanco es
pureza ,
fe, y
cielo, y mezclado con negro,
desesperación,
fanatismo e
intolerancia. No fatiga los ojos en grandes extensiones.
El color de la vestimenta puede influir en el estado de ánimo, por ejemplo el rojo ejerce un efecto estimulante, el naranja predispone al optimismo, el amarillo estimula la energía, el verde calma los nervios, el azul da serenidad, el violeta puede producir cansancio, el negro puede deprimir y el blanco revela nuestra interioridad.